Bibliográfica II

 

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bullet BIOÉTICA PALIATIVA, de Jorge Luis Manzini. Ed. Quirón, La Plata, 1997, 178 pp. Comentado por Robert G. Twycross.

Los médicos , junto a otros profesionales d ela salud, tienen la doble responsabilidad de preservar la vida y de aliviar el sufrimiento. este mandato varias veces centenario se halla admirablemente resumido en el aforismo:

"Curar a veces, aliviar a menudo y confortar siempre".

Sin embargo, una responsabilidad dual puede, y en ocasiones así sucede, desembocar en dilemas éticos. ¿Hasta dónde se debe llegar tratando de preservar la vida de alguien que padece una enfermedad progresiva incurable? ¿Hasta dónde se puede llegar tratando de aliviar el sufrimiento si eso significa que, como consecuencia de ello, la vida del paciente se acortará? ¿Qué se entiende por "riesgo aceptable" cuando se apela a opiáceos para aliviar el dolor, u otras drogas que mitiguen síntomas penosos?

Estas y muchas otras preguntas, como las referidas a las terapias alternativas, la investigación clínica y la asignación d elos recursos, son abordadas sistemáticamente y con gran sensibilidad en Bioética Paliativa, que comienza con "Elementos de Bioética General", base conceptual apropiada para abordar los problemas más específicos que se tratan en la segunda parte.

Los lectores diligentes encontrarán en este libro algunas claves que los ayudarán a enfrentar los desafíos éticos y prácticos de los Cuidados Paliativos. Al hacerlo, se centrarán más en el paciente y así se transformarán en un apoyo más real. Serán mejores "acompañantes terapéuticos" de aquellos que están en el trance de enfrentarse al que quizás es el mayor desafío de la vida: la aceptación de la muerte inminente de una forma tal que enaltezca la vida misma, para uno, para la familia y los amigos.

Es de fundamental importancia recrdar que, por un innato instinto de supervivencia, los seres humanos temen a la muerte. esto puede llevar a actos éticamente dudosos, a médicos y otros profesionales de la salud, a medida que la angustia existencial oscurece los pensamientos, las palabras y las acciones.

Lamentablemente, en esas circunstancias, la manera clásica de intentar liberarse de la angustia es la de abandonar al paciente moribundo.

La necesidad de reconocer y sobreponerse a esta tendencia es fundamental para el movimiento de los Cuidados Paliativos.En relación con esto, es interesante recordar que en el siglo XVIII -una época en que la política de la mayoría de los hospitales en Gran Bretaña excluía específicamente el cuidado de los pacientes incurables y moribundos- un médico de Edimburgo escribió:

"Permítanme exhortarlos en contra de la usanza de algunos médicos que abandonan a sus pacientes cuando son desahuciados y cuando ya no es decoroso involucrarlos en más gastos. El deber de un médico consiste tanto en curar enfermedades, como en aliviar el dolor y allanar los caminos de la muerte, cuando ésta es inevitable. Aún en los casos en los cuales su habilidad técnica específica como médico no pueda ya hacer nada más, su presencia y asistencia amistosas puede ser agradable y útil, tanto a su paciente como a la familia" (Gregory, 1772).

Esto implica que todos los miembros del equipo de salud deben adquirir la aptitud técnica necesaria para ser comunicadores efectivos, sensibles y compasivos, evitando los extremos: encarcelar a los pacientes tras un muro de silencio, o engañarlos, con palabras con doble intención o con una sobredosis insensible de información negativa. Pienso que tanto existe el imperativo ético de ser honesto con el paciente, como el de ser sensible y compasivo. En otras palabras, administrar la verdad en dosis cuidadosamente medidas, valoradas de acuerdo a las necesidades y a la capacidad de cada paciente en particular.

Unido a esto está la necesidad decomprender la "farmacología clínica" de la esperanza. Como dijera Coleridge -un poeta británico del siglo XIX- "el mejor médico es el que inspira esperanza". Pero recuperar y mantener la esperanza dentro del contexto de la comunicación abierta es una habilidad que no muchos médicos poseen.

Estoy seguro de que esta obra importante y muy oportuna guiará a muchos a una mayor comprensión de los fundamentos éticos de los Cuidados Paliativos.

Es de notar la considerable extensión y profundidad que los aspectos comunicacionales de la asistencia ocupan en el libro. Esto debe valorarse, porque, como en tantas otras situaciones, una buena comunicación es la clave para la correcta aplicación del marco conceptual.

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Última modificación:Jueves, 10 de Junio de 2004