Reseñas

 

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La Muerte Cerebral. Un Permanente Debate.
Reflexiones sobre un Simposio Internacional.

Carlos R. Gherardi*

  * Doctor en Medicina. Profesor de Medicina Intena de la Facultad de Medicina (U.B.A.). Jefe de Clínica de la División Terapia Intensiva, Hospital de Clínicas. Miembro fundador de la Asociación Argentina de Bioética. Presidente del Comité de Bioética de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.

 El diagnóstico de la muerte comenzó a ser un problema para la medicina a partir de la década del 60, cuando los avances en la tecnología permitieron suplir y mantener las funciones vitales por tiempo casi indefinido. Simultáneamente, el desarrollo de los trasplantes necesitaba caracterizar las condiciones que debían ser requeridas en el donante para poder efectuar la correspondiente ablación de los órganos.

En 1968, y a partir del Informe del comité ad-hoc de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, se normatizan las situaciones clínicas que, comprobada objetivamente el cese de ciertas funciones cerebrales, dan nacimiento al nuevo concepto de muerte encefáiica como paradigma de la muerte humana en reemplazo de la tradicional cardiorrespiratoria.

Pasaron casi treinta años y no obstante ello ei problema de la definición de la muerte sigue siendo tema de estudio, investgación y debate en numerosos foros interdisciplinarios. A este respecto, el Segundo Simposio Internacional sobre la Muerte Encefálica, realizado en la Habana (Cuba) entre el 27 de febrero y el lro. de marzo de este año, ha sido un buen ejemplo del múltiple abordaje posible y necesario de este complejo y apasionante tema.

Este encuentro, que sigue al primero efectuado en la misma ciudad en 1992, fue presidido por el Prof. Dr. Calixto Machado, distinguido neurólogo y neurofisiólogo cubano, y reunió a más de doscientos cincuenta miembros titulares en once sesiones plenarias realizadas en el Palacio de las Convenciones de La Habana. Resultó impresionante observar el caracter multidisciplinario del evento a través de la presencia de médicos de diversas especialidades (neurólogos, trasplantólogos, investgadores básicos, internistas, intensivistas), filósofos, psicólgos, abogados, antropólgos y sociólogos. Sin duda la bioética prestaba el marco de reflexión adecuado para el análisis transdisciplinario de la muerte.

Todas las controversias y debates que surgieron a partir del informe de la Comisión Presidencial para la definicion de la muerte que se publicó en los EE.UU. en 1981 respecto del nuevo concepto del compromiso de todo el encéfalo, del tronco encefálico y de otras formulaciones neocorticales estuvieron presentes en este Simposio a partir de cornferencias, presentaciones y relatos a cargo de personalidades de reconocida solvencia en el conocimiento y la investigación del tema.

La aceptación generalizada de la muerte cerebral, definida a traves de la pérdida de la función integradora del organismo como un todo por parte del sistema nervioso central, en los EE.UU. y fundamentalmente en el mundo occidental, no ha impedido la generación de continuas dudas sobre la legitimidad plena de este diagnóstico. A esta controversia continua se refirió en una conferencia central Stuart J. Youngner, quien recordó que en estas circunstancias el cerebro mantiene intactas variadas funciones eléctricas y hormonales y el conocimiento de muchos casos en que el mantenimiento de la respiracion mecánica en pacientes con diagnóstico firme de muerte cerebral han persistido con signos vitales (circulación, respiración , diuresis, concepción materna, regulacion hormonal) durante meses y hasta años. "Si bien aceptamos el concepto de muerte cerebral como sinónimo de muerte por alguna razón no hemos podido abandonar el calificativo de cerebral para la muerte según esta concepción" dijo Youngner.

Hubo múltiples presentaciones sobre los métodos confirmatorios de la muerte encefálica que demostraron la variabilidad en las exigencias medicolegales en los diversos paises y aún dentro de distintos estados y épocas dentro de un mismo país. La impresión es que el agregado de mayores tests de evaluación sobre las funciones troncales o de la circulación intracerebral mejoran la comprensión de los fenómenos pero no ayudan a establecer una nítida separacion entre la vida y la muerte y por el contrario complican este paso diagnóstico. En general, un paciente en coma profundo sin causas reversibles y con reflejos troncales ausentes y en paro respiratorio durante un tiempo determinado provee las pautas diagnósticas mínimas fundamentales para la mayoría de los paises.

Daniel Wikler, filósofo y actual Presidente de la Asociacion Internacional de Bioética, expuso una reflexión sobre la muerte a partir de la diferenciación entre organismo y persona. Cuando el paciente ha perdido irremediablemente su conciencia, y la capacidad de comunicación y afectividad que le marcan su identidad personal, se pierde y abandona el significado puramente biológico de la vida. "Cuando mi amigo Jones ha perdido estas caracteristicas idenfificatorias de si mismo, dijo Wikler, Jones realmente ha muerto para mi, aunque el cuerpo que lo contenía todavía deba ser definido biológicamente como vivo". Este replanteo del problema presta sustento a la teoría de la muerte neocortical (high brain criterion) por oposición a la concepción aceptada como muerte cerebral (whole brain criterion).

Fue muy interesante comprobar también el desarrollo del concepto de persona siguiendo la descripción de los diversos estadios evolutivos del ciclo vital a partir del estudio de la ontogénesis del cerebro humano desde el embrión hasta el lactante. Esta visión, expuesta en una conferencia por Julius Korein, nació a partir del conocimiento del desarrollo anatómico y funcional del sistema nervioso y establece la existencia de cuatro fases evolutivas secuenciales: organismo, individuo biológico, ser humano y persona. La distinción entre ser humano y persona como conceptos bien diferenciados desde el punto de visto ontogenético ayudará a la comprensión de los fenómenos operados en el fin de la vida cuando se producen diversas afectaciones del sistema nervioso central.

La pérdida de las funciones corticales con conservación del tronco cerebral planteadas en el estado vegetativo persistente y en la anencefalia, fueron abordados en varios relatos desde un punto de vista: bioético, neurofisiológico y trasplantológico. Asimismo, se presentaron muchas ponencias sobre reflexiones filosóficos, teológicas, sociológicas, históricas y culturales del significado de la muerte humana. El derecho a morir, las formas del morir, la muerte digna y la eutanasia fueron títulos sobresalientes en este Simposio. Sjef Gevers expuso en una conferencia la situación actual de la eutanasia en Holanda, insistiendo en la rigurosidad del proceso de solicitud del paciente, la normativa de comunicación administrativa del procedimiento y su no despenalizacion. Actualmente se efectuan ocho mil por año, que correponden al 2% de las muertes totales y la situacion se encuentra en un equilibrio estable y seguro contenida por el particular contexto cultural de este país.

Alan J. Weisbard, abogado americano dedicado al estudio de estos temas, presidió una sesion plenaria sobre las implicancias y normativas legales de la muerte cerebral y estados relacionados. Hubieron referencias a la situacion en los diferentes paises y en especial a todo un nuevo debate sobre el soporte legal de la definicion de la muerte en el estado americano de New Jersey, en el que además desde hace dos años una norma legislativa declaró como no obligatoria la aceptación de la muerte cerebral cuando exista objeción de conciencia por parte de los familiares.

Después de cuatro días de deliberaciones, ha quedado claro que la muerte encefálica es un tema que requiere no solo permanente comprensión, reflexión y estudio por parte de los profesionales que estan involucrados en su análisis y definición, sino por parte de toda la sociedad. La muerte no es un evento sino un proceso continuo, gradual y complejo que excede a la biología y a la medicina, decía ya Morrison en 1970, y su definición es una convención que tiene que ser comprendida y asumida por todos. Este "compromiso de avenencias", como lo denominó Weisbard en este simposio, debe permanentemente ser revisado a la luz de todos los principios que la bioética nos ofrece para una sociedad plural y libre.

"Al diagnoticar la muerte también luchamos por la vida" fue el subtítulo o "slogan" de este simposio, en obvia referencia a la donacion de órganos, circunstancia cierta que no debe sin embargo impedir una indagación profunda del significado filosófico, psicológico, juridico y soclal de la muerte.

Se acordó finalmente la creacion de una Red lntemacional sobre la definición de la muerte, coordinada por D. Wikler, A. Weisbard y C. Machado, que opere como vinculo permanente de comunicación interdisciplinaria sobre este tema.

 

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Última modificación:Jueves, 10 de Junio de 2004